Investigadores españoles demuestran que el gen OAS3 actúa como freno natural ante la inflamación descontrolada.
Un equipo multidisciplinar liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado una variante genética frecuente en el gen OAS1 que altera la capacidad de respuesta inicial del organismo frente al virus SARS-CoV-2. El estudio, publicado en la revista iScience, revela que el polimorfismo denominado rs10774671 disminuye la eficacia de la proteína OAS1 para activar la degradación del material genético del virus, lo que aumenta la probabilidad de que pacientes aparentemente sanos desarrollen cuadros clínicos severos.
La investigación, que analizó muestras de 342 pacientes de entre 18 y 65 años, concluye que esta variante heredable modula la respuesta antiviral innata. Según los investigadores Jordi Pérez-Tur y Anna M. Planas, portar este polimorfismo no determina de forma absoluta la gravedad de la enfermedad, pero sí actúa como un factor de vulnerabilidad al ralentizar la contención del virus en las fases más tempranas de la infección. Este rasgo genético, presente en aproximadamente el 20% de la población, tiene un origen evolutivo vinculado a la herencia neandertal.
Paralelamente, el estudio ha profundizado en el papel del gen OAS3. Mediante modelos animales deficientes en esta proteína, el equipo de la investigadora Marta L. De Diego observó un incremento significativo en los niveles de citoquinas proinflamatorias. Estos resultados sugieren que, mientras OAS1 es determinante para frenar la replicación viral, el gen OAS3 desempeña una función crítica en la regulación de la respuesta inmunitaria, ayudando a prevenir la inflamación sistémica descontrolada. El trabajo ha contado con la colaboración de 32 instituciones y financiación de fondos europeos NextGenerationEU.
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